APRENDE A SER FELIZ AUNQUE TU VIDA NO SEA LA QUE SOÑASTE
Siempre he dicho que somos
responsables de nuestras vidas y que el lugar en donde estamos tiene mucho que
ver con las decisiones que tomamos. Sin embargo, también es cierto que hay
aspectos de nuestra vida que no son fruto de nuestras decisiones ni actos, y es
en estos casos en donde el uso de nuestra libertad consiste en decidir cómo
vamos a reaccionar ante ellas.
Si bien el tomar buenas
decisiones nos puede llevar a encontrar un buen esposo, a estar en forma y a
ser buenos en nuestro trabajo, cualquier día nuestro conyugue puede morir,
podemos darnos cuenta de que sufrimos una enfermedad incurable o nos pueden
despedir del trabajo. Con esto no me
refiero a que entonces achaquemos al destino todo lo que nos sucede y nos
volvamos pasivos en nuestro actuar pensando que para qué vamos a luchar por
cualquier cosa si al final a pesar de nuestros esfuerzos y buenas decisiones
pueden pasarnos cosas que no buscamos. Debemos entender que si bien hay
circunstancias que se nos escapan de las manos, el haber hecho lo que estaba
bajo nuestro control muy probablemente minimizó la intensidad del mal que
podamos estar viviendo ahora y que si estamos libres de muchas otras
penalidades se debe en parte a haber tomado buenas decisiones.
Dicho lo anterior, muchas veces
aún tomando buenas decisiones, pocos de nosotros pueden afirmar que su vida es,
en todos sus aspectos totalmente apegada al ideal que quisiéramos. Muchos
desearíamos con todo nuestro corazón algo que está totalmente fuera del alcance
de nuestras manos, cuántos no desearíamos revivir a ese ser querido que amamos
tanto y nos sorprendemos de repente fantaseando en lo feliz que sería nuestra
vida si no se hubiera ido, cuántas mujeres que siempre añoraron la feliz
noticia de un embarazo se dan cuenta que quizás no la van a vivir nunca,
cuántos que desearon y se esforzaron por graduarse de determinada carrera no lo
lograron, cuántos deseaban con toda el alma encontrar a su alma gemela y pese a
sus esfuerzos nunca llegó. Ante estos
panoramas podemos hacer dos cosas:
Amargarnos totalmente, enojarnos con Dios y declararnos infelices o
tratar con todo nuestro corazón de aceptar que esta vida terrenal no siempre va
a ser lo que soñamos pero que aún podemos ser felices conformándonos con lo que
tenemos aún cuando sepamos que lo seríamos más si las circunstancias fueran
otras.
Si hay algún aspecto de tu vida
que no depende de ti y te está robando la paz y a la alegría te doy los
siguientes consejos:
Vive tu duelo: Nadie, o poquísimas personas, pueden saltarse
un duelo. Cualquier pérdida necesita de
un tiempo para enojarse, llorar y finalmente sanar. Por pérdida no me refiero solo a la muerte de
un ser querido, sino también al momento en que caes en la cuenta de que aquello
que tanto anhelas no pasará. Así que vive tu duelo, enójate, llora, date tiempo
para sanar, pero no alimentes emociones dañinas como rencor y odio, no
conviertas tu dolor en actitudes que te separen de la felicidad.
Repítete frecuentemente el
mensaje central de este post: No hay
vidas ideales, sé que no viviré mi vida ideal pero aún puedo tener una vida
feliz y que valga la pena.
Intenta ver la situación de
manera trascendental: Si solo vemos
esta vida como lo único que hay, el hecho de que no sea perfecta nos llenará de
desesperación. En esta vida solo estamos
de paso y la verdadera vida viene
después, todo lo Dios permite aunque no lo entendamos, lo hace por una razón y
por nuestro bien. También recuerda que vinimos a este mundo a cumplir una
misión mayor que nosotros mismos y la misión muchas veces acarrea dolor, mira
cuánto dolor acarreó la de Nuestro Señor que tuvo que morir de una muerte
cruentísima para salvarnos, pero si lo ves así entenderás que nada de lo que
Dios te ha negado ha sido sin razón.
Busca literatura sobre
aceptación: Hay libros muy buenos
que nos pueden ayudar a aceptar aquello que no nos gusta pero no podemos
cambiar. Si quieres una recomendación el
libro “Usted Puede ser Feliz” de Albert Ellis, es una excelente opción.
Recuerda no hay vidas ideales,
solo realidades, mientras más pronto y mejor lo aceptes más feliz serás.