La manera en que las personas reaccionamos muchas veces ante los daños recibidos no es con frecuencia muy inteligente, permítanme explicarlo mejor. Al observar con atención mi propia vida y varias más caí en la cuenta de que el autosabotaje es por desgracia una conducta muy practicada.
Entendamos por autosabotaje, al hecho de llevar a cabo conductas y actitudes que nos hacen daño, al hecho de convertirnos en nuestro peor enemigo.
Las reacciones auto sabotivas se dan en muchas ocasiones, para llamar la atención o vengarse de alguien. Estas reacciones pueden presentarse en cualquier persona, pero mayormente en aquellas que practican más los siguientes hábitos negativos.
Hábito de ser reactivo: Como lo explicó muy bien el brillante escritor Estaunidense, el Dr. Stephen Covey, las personas reactivas suelen basar sus actos y decisiones en emociones y no en decisiones bien meditadas. No toman el control de sus vidas y se quejan por cosas y circunstancias que escapan de su control en lugar de hacer algo al respecto.
Hábito de manipular emocionalmente a los demás: Estas personas generalmente intentan manipular las emociones de los demás para lograr lo que quieren.
Hábito de prestar demasiada atención a la opinión ajena: Estas personas por lo general viven motivadas más por aparentar que por ser realmente felices. Como si su felicidad y éxito solo pudiera existir si los demás lo perciben.
Veamos un ejemplo simple del resultado de estos tres hábitos, reunidos en una misma persona:
Una adolescente a la que sus padres no dieron permiso de pasar un fin de semana en la playa con sus amigos. Si ella practica el primer mal hábito, lo más seguro es que en lugar de tomar una decisión basada en principios, , reaccione con base en emociones (enojo, rabia, tristeza) y en lugar de sentarse con sus padres y buscar entenderlos sinceramente para luego manifestar su punto de vista y llegar así a un acuerdo, se limita a gritarles lo que piensa de ellos y encerrarse en su habitación. Si ella además practica el segundo mal hábito (intentar manipular a los demás) es posible que inicie una huelga de hambre y que esa noche cuando su madre la llame a cenar, ella se niegue a hacerlo. Aunque en su fuero interno la chica sepa que mientras el resto de la familia se encuentra en el comedor disfrutando de una suculenta cena y que nadie más que ella está sufriendo de dolor de tripas que le reclaman su inanición voluntaria, su orgullo apoyado por la irracionalidad de sus hábitos la mantiene clavada en su habitación como una estatua.
Al día siguiente la chica decide (quizá inconscientemente arrastrada por la fuerza de estos hábitos) y sin caer en la cuenta de que la única afectada es ella y nadie más), “castigar” a sus padres demostrándoles lo que han provocado en ella por lo que una vez más decide quedarse en su cuarto. Conforme avanza la mañana, ella muere por salir, por comer aunque sea un poco, pero no, alguien tiene que pagar por la injusticia cometida contra ella.
Finalmente la chica se verá obligada a salir de su habitación. Sin embargo, esto no se puede quedar así. Sus padres deben pagar porque no es la primera vez que son injustos con ella. Y para demostrarles lo que han logrado, la próxima vez que vaya al colegio no entrará a clases, en vez de eso se irá a perder el tiempo con una amiga. Y ¿Qué hay del importante examen de ese día? El que de no sacar al menos la mitad de la nota perderá el curso irremediablemente, no importa, a quien le importa si autodestruye su vida , lo que importa es que sus padres se den cuenta de la chica rebelde en que la “han” convertido. Vemos en esta última actitud de la joven el tercer hábito puesto de manifiesto, ya que antes de buscar su propio bienestar haciendo lo necesario para ganar el curso, le importa la imagen de chica incomprendida y rebelde que quiere proyectar ante sus padres.
Y este es solo un ejemplo de los miles que ocurren cada día. Mujeres que se auto sabotean casándose por despecho con un hombre al que no aman, para “castigar” a aquel que las abandonó, chicos que pierden el año escolar como resultado de un intencional poco esfuerzo para que el profesor vea lo que logró por llevarlos mal, chicas que intentan suicidarse para castigar al novio que las engañó.
Nadie es perfecto, pero el esforzarnos por practicar los hábitos contrarios de los mencionados, Ser proactivo en vez de reactivo, renunciar a manipular a los demás y decidir darle más importancia a nuestra paz interior que a lo que piensen los demás de nosotros, sin duda nos ayudará a no caer en el autosabotaje.
Examinemos con cuidado y sinceridad nuestras actitudes y reacciones y esforcémonos por entender de una vez por todas que nuestra felicidad es mil veces más importante que el demostrar algo a los demás. Y es que al final seremos los únicos afectados o favorecidos por las decisiones que tomemos en este emocionante viaje que es la vida.
Si deseas conocer más sobre el maravilloso hábito de "Ser proactivo" te invito a que no dejes de leer el Best Seller Los 7 Hábitos de las personas altamente efectivas, del Dr. Stephen Covey.