jueves, 15 de agosto de 2024

¿Amar a nuestros enemigos significa ser hipócrita?




Todos estamos de acuerdo en que podemos tolerar muchas debilidades en nuestros semejantes exceptuando una cosa:  la hipocresía. Nadie quiere estar con una de estas personas ni mucho menos trabar amistad con alguien que ha adquirido este defecto.

¿Quién puede confiar en aquélla persona que se muestra amable y cortés en presencia de la gente para después no dudar en hacerle daño? La hipocresía se define como el acto de fingir cualidades o sentimientos que no se tienen, ser fingido o falso. Si bien esta definición abarca el hecho de que el hipócrita es una persona poco sincera considero que si no lo meditamos lo suficiente podría dar lugar a confusión.  

En varias ocasiones hemos escuchado una de las afirmaciones más necesarias para vivir en paz con los que nos rodean y no envenenarnos por la antipatía  que nos inspira algunas personas.  Esta frase que salió de labios de Nuestro Señor Jesucristo y que ha sido repetida un sinfín de veces pareciera entrar en contradicción con el valor de la sinceridad. La frase dice así:  “Amad a vuestros enemigos”.  Luego de haber hablado brevemente sobre lo que se entiende por hipocresía, esta frase tan bella puede parecernos absurda e imposible de cumplir por una persona que no quiera ser considerada hipócrita.

Cuántas veces hemos escuchado frases como estas: “Por supuesto que no le ayudaré, no puedo ni ver a esa persona y yo no soy hipócrita”, “Quien va a ser amable con ella! Si es insoportable, tendría que ser alguien muy hipócrita”.  Las frases anteriores nos llevan a una pregunta.  ¿Qué es entonces ser hipócrita en realidad?, ¿Es acaso posible que Jesús nos mandase ser hipócritas?

Creo que para responder a esta pregunta debemos distinguir dos conceptos importantes: La intención y el sentimiento.  Yo lo pondría de la siguiente manera:  Cuando el sentimiento y la acción son diferentes no necesariamente es hipocresía, cuando la intención y la acción son distintas nos encontramos claramente frente a alguien hipócrita.

Me explico, no debemos dejar de lado el hecho de que nuestros sentimientos no siempre están bajo el control total de la voluntad y que por lo tanto no son ellos sino nuestras decisiones las que nos definen, las que nos hacen ser lo que somos.  Por tanto podemos sobreponernos a ellos iluminados por la razón y apoyados por la voluntad.

Por ejemplo: Si tienes un compañero de trabajo que no cuenta con las habilidades interpersonales necesarias para ser considerado simpático ya que siempre está quejándose y se mantiene de mal humor, tú como ser humano muy posiblemente experimentarás sentimientos negativos hacia él, te sentirás inclinado a alejarte y a no prestarle ayuda , de esta manera tus sentimientos y tus actos estarían alineados.

Ahora hagamos una segunda prueba, imaginemos que a pesar de que esta persona no te cae en absoluto bien, te has enterado de que pronto será ascendido y estará en manos de él decidir a cuál de los empleados darle un ascenso.  De pronto te sientes motivado a tratarlo bien, preguntarle cómo se siente, si le puedes ayudar en algo.  Tu intención no es ser bueno con esta persona para que se sienta bienvenida, tu interés radica en lo que tu puedas lograr con este comportamiento. De esta manera tu intención y tus actos no estarían alineados, estarías actuando con hipocresía ya que en lo más íntimo de tu persona no estarías buscando el bien del otro.

Supongamos ahora que, a pesar de que experimentas ciertos sentimientos negativos hacia esta persona, deseas sobreponerte a ellos y decides tratarlo bien sin otro deseo que el de hacer un bien,  deseas el bien para esta persona y decides que serán tus valores y no sus sentimientos los que motiven su conducta.  Si bien aquí hay una diferencia entre los sentimientos (no te cae bien) y las acciones (lo tratas bien), no la hay entre la intención   y los actos ya que estarías deseando el bien para esa persona, por lo que no podríamos decir que  estarías siendo  hipócrita; más bien estarías amando a tus enemigos.

En el caso hipotético que acabamos de describir pueden suceder dos cosas: Puede que el compañero llegue a corresponder a nuestro buen trato y termine por convertirse en un amigo como puede también jamás corresponder y continuar con su mal humor.  Amar a nuestros enemigos no significa prestarnos a abusos, significa no basar nuestra conducta en las debilidades de otro, por lo tanto aunque no  terminemos siendo amigos de esta persona, podremos amarle con el amor que Dios nos manda, un amor expresado en acciones.




lunes, 22 de julio de 2024

¿Te estás autosaboteando? Basta de ser tu peor enemigo

 


La manera en que las personas reaccionamos muchas veces ante los daños recibidos no es con frecuencia muy inteligente, permítanme explicarlo mejor.  Al observar con atención mi propia vida y varias más caí en la cuenta de que el autosabotaje es por desgracia una conducta muy practicada.

Entendamos por autosabotaje, al hecho de llevar a cabo conductas y actitudes que nos hacen daño, al hecho de convertirnos en nuestro peor enemigo.

Las reacciones auto sabotivas se dan en muchas ocasiones, para llamar la atención o vengarse de alguien.  Estas reacciones pueden presentarse en cualquier persona, pero mayormente en aquellas que practican más los siguientes hábitos negativos.

  1.  Hábito de ser reactivo: Como lo explicó muy bien el brillante escritor Estaunidense, el Dr. Stephen Covey, las personas reactivas suelen basar sus actos y decisiones en emociones y no en decisiones bien meditadas.  No toman el control de sus vidas y se quejan por cosas y circunstancias que escapan de su control en lugar de hacer algo al respecto.

  2. Hábito de manipular emocionalmente a los demás: Estas personas generalmente intentan manipular las emociones de los demás para lograr lo que quieren.

  3. Hábito de prestar demasiada atención a la opinión ajena: Estas personas por lo general viven motivadas más por aparentar que por ser realmente felices. Como si su felicidad y éxito solo pudiera existir si los demás lo perciben.

Veamos un ejemplo simple del resultado de estos tres hábitos, reunidos en una misma persona:

Una adolescente a la que sus padres no dieron permiso de pasar un fin de semana en la playa con sus amigos.   Si ella practica el primer mal hábito, lo más seguro es que en lugar de tomar una decisión basada en principios, , reaccione con base en emociones (enojo, rabia, tristeza) y en lugar de sentarse con sus padres y buscar entenderlos sinceramente para luego manifestar su punto de vista y llegar así a un acuerdo, se limita a gritarles lo que piensa de ellos y encerrarse en su habitación.   Si ella además practica el segundo mal hábito (intentar manipular a los demás) es posible que inicie una huelga de hambre y que esa noche cuando su madre la llame a cenar, ella se niegue a hacerlo.  Aunque en su fuero interno la chica sepa que mientras el resto de la familia se encuentra en el comedor disfrutando de una suculenta cena y que nadie más que ella   está sufriendo de dolor de tripas que le reclaman su inanición voluntaria, su orgullo apoyado por la irracionalidad de sus hábitos la mantiene clavada en su habitación como una estatua.

Al día siguiente la chica decide (quizá inconscientemente arrastrada por la fuerza de estos hábitos) y sin caer en la cuenta de que la única afectada es ella y nadie más), “castigar” a sus padres demostrándoles lo que han provocado en ella por lo que una vez más decide quedarse en su cuarto.  Conforme avanza la mañana, ella muere por salir, por comer aunque sea un poco, pero no, alguien tiene que pagar por la injusticia cometida contra ella.

Finalmente la chica se verá obligada a salir de su habitación.  Sin embargo, esto no se puede quedar así.  Sus padres deben pagar porque no es la primera vez que son injustos con ella. Y para demostrarles lo que han logrado, la próxima vez que vaya al colegio no entrará a clases, en vez de eso se irá a perder el tiempo con una amiga.  Y  ¿Qué hay del importante examen de ese día? El que de no sacar al menos la mitad de la nota perderá el curso irremediablemente, no importa, a quien le importa si autodestruye su vida , lo que importa es que sus padres se den cuenta de la chica rebelde en que la “han” convertido.  Vemos en esta última actitud de la joven el tercer hábito puesto de manifiesto, ya que antes de buscar su propio bienestar haciendo lo necesario para ganar el curso, le importa la imagen de chica incomprendida y rebelde que quiere proyectar ante  sus padres.

Y este es solo un ejemplo de los miles que ocurren cada día.  Mujeres que se auto sabotean casándose por despecho con un hombre al que no aman, para “castigar” a aquel que las abandonó,  chicos que  pierden el año escolar como resultado de un intencional poco esfuerzo para que el profesor vea lo que logró por llevarlos mal, chicas que intentan suicidarse para castigar al novio que las engañó.

Nadie es perfecto, pero el esforzarnos por practicar los hábitos contrarios de los mencionados, Ser proactivo en vez de reactivo, renunciar a manipular a los demás y decidir darle más importancia a nuestra paz interior que a lo que piensen los demás de nosotros, sin duda nos ayudará a no caer en el autosabotaje.

Examinemos con cuidado y sinceridad nuestras actitudes y reacciones y esforcémonos por entender de una vez por todas que nuestra felicidad es mil veces más importante que el demostrar algo a los demás.  Y es que al final seremos los únicos afectados o favorecidos por las decisiones que tomemos en este emocionante viaje que es la vida.

Si deseas conocer más sobre el maravilloso hábito de "Ser proactivo" te invito a que no dejes de leer el Best Seller Los 7 Hábitos de las personas altamente efectivas, del Dr. Stephen Covey.


lunes, 24 de junio de 2024

 

COMO LOGRAR ALGO QUE NOS CUESTA MUCHO

 

Existen empresas en la vida de cada uno que resultan siendo todo un reto, hijos que nos cuesta manejar, hábitos de los que queremos deshacernos o bien que deseamos iniciar, etc.

Suele pasar que en la persecución de estos objetivos, no nos vemos libres de sufrir una gran cantidad de estrés, ansiedad y emociones negativas, y puede llegar el momento en que hasta nuestra salud física se vea comprometida.   Sucede que debido a esa carga física y emocional que a veces termina en agotamiento, muchas veces terminamos por darnos por vencidos.

Afortunadamente, existen muchas formas  que pueden ayudarnos a disminuir tanto el estrés como el abandono de nuestros objetivos, una de ellas es la siguiente:  Consiste en hacer un esfuerzo de la voluntad para decidir ver la situación no como un problema agobiante, sino como un reto emocionante.  Es decir, en lugar de que nuestra mente perciba la situación como algo negativo que amenaza nuestra salud y felicidad; lograr que lo haga como un reto emocionante que en el proceso de cumplir el mismo, nos dará por el contrario alegrías y satisfacciones, por otro lado será necesario no describirnos a nosotros mismos la situación en forma negativa sino positiva.

Sé que suena muy confuso por lo que dejaré algunos ejemplos a continuación:

Ejemplo 1:

Problema:  El médico me ha dicho que mi situación de salud es muy mala debido a mis hábitos alimenticios.

Si veo la situación como un problema lo describiré así:  “Tengo que dejar de ser tan insalubre, debo dejar de comer tanta comida chatarra y de tener una vida tan sedentaria”.

Pensamientos  que pueden derivarse de esta visión: “Tengo un problema”, “Me siento agobiado”, “La mía es una meta muy difícil de alcanzar”.

Sentimientos resultantes:  Agobio, pereza, poca fe en lograrlo, resignación, deseos de abandonar.

Si veo la situación como un reto emocionante ya demos la describo de forma positiva: “Tengo el deseo de convertirme en una persona más saludable.”

Pensamientos que pueden derivarse de esta nueva visión: “Esto será emocionante”, “Gracias a mi esfuerzo lograré verme y sentirme mejor”,

Sentimientos resultantes: Ilusión, deseos de investigar cómo lograr el objetivo, deseos de ponerse a trabajar en el mismo.

 

Ejemplo 2:

Problema:  Me he convertido en una madre excesivamente regañona.

Si veo la situación como un problema lo describiré así:  “Debo dejar de ser tan regañona”

Pensamientos  que pueden derivarse de esta visión: “Tengo un problema”, “Me siento agobiada”, “La mía es una meta muy difícil de alcanzar”.

Sentimientos resultantes:  Agobio, pereza, poca fe en lograrlo, resignación, deseos de abandonar.

Si veo la situación como un reto emocionante y además la describo de forma positiva: “Tengo un gran deseo de convertirme en una madre más alegre y comprensiva”.

Pensamientos que pueden derivarse de esta nueva visión:  “Esto será emocionante”, “Gracias a mi esfuerzo formaré hijos más felices”, “Tengo la oportunidad de cambiar la forma en que mis hijos me recordarán algún día”, “Tengo la oportunidad de que mis hijos sean más santos emocionalmente en su adultez”

Sentimientos resultantes: Ilusión, deseos de investigar cómo lograr su objetivo, deseos de ponerse a trabajar en su objetivo.

Es de vital importancia no realizar este ejercicio solamente de una forma mental sino tomarse el tiempo de describir la meta de forma positiva por escrito.  Escribir siempre nos ayuda a ser más específicos.

Esta forma de cambiar voluntariamente la forma en que percibimos una lucha, no es nueva, forma parte de algunas terapias cognitivo-conductuales con el nombre de “Reframing”.  Si buscas en internet la página purrezaesposible.com, una página que te muestra de forma gratuita un programa basado en terapia cognitivo-conductual, encaminado a ayudar a las personas que luchan con cualquier tipo de adicción pero especialmente la adicción a la pornografía, encontrarás que uno de sus módulos se llama precisamente Reframing y lo describe así: “En el centro de la terapia cognitivo conductual se encuentra la práctica del reframing, con la que uno se entrena voluntariamente para ver las pruebas como oportunidades en lugar de amenazas.  El reframing cambia el modo en que trabaja tu cerebro durante una prueba:  desaparece la visión de túnel formada por el impulso, conservas la capacidad para tomar decisiones morales, y permanece en primer plano una visión clara de tus ideales.  Serás menos impulsivo y te distraerás con menor facilidad, lo que hará que tus impulsos sean muchos más fáciles de gestionar.” Si te interesa este tema no dudes en visitar dicha página donde se amplía mucho más la información con ejercicios concretos para ponerla en práctica. 

El llevar a cabo esta técnica, puede no funcionar en todos los casos y obviamente  no significa que nos veremos libres de cargar la cruz en el camino que lleva a nuestras metas, pero ciertamente podremos hacerla mucho más llevadera.

lunes, 17 de junio de 2024

 APRENDE A SER FELIZ AUNQUE TU VIDA NO SEA LA QUE SOÑASTE

 

 

Siempre he dicho que somos responsables de nuestras vidas y que el lugar en donde estamos tiene mucho que ver con las decisiones que tomamos. Sin embargo, también es cierto que hay aspectos de nuestra vida que no son fruto de nuestras decisiones ni actos, y es en estos casos en donde el uso de nuestra libertad consiste en decidir cómo vamos a  reaccionar ante ellas.

Si bien el tomar buenas decisiones nos puede llevar a encontrar un buen esposo, a estar en forma y a ser buenos en nuestro trabajo, cualquier día nuestro conyugue puede morir, podemos darnos cuenta de que sufrimos una enfermedad incurable o nos pueden despedir del trabajo.  Con esto no me refiero a que entonces achaquemos al destino todo lo que nos sucede y nos volvamos pasivos en nuestro actuar pensando que para qué vamos a luchar por cualquier cosa si al final a pesar de nuestros esfuerzos y buenas decisiones pueden pasarnos cosas que no buscamos. Debemos entender que si bien hay circunstancias que se nos escapan de las manos, el haber hecho lo que estaba bajo nuestro control muy probablemente minimizó la intensidad del mal que podamos estar viviendo ahora y que si estamos libres de muchas otras penalidades se debe en parte a haber tomado buenas decisiones.

Dicho lo anterior, muchas veces aún tomando buenas decisiones, pocos de nosotros pueden afirmar que su vida es, en todos sus aspectos totalmente apegada al ideal que quisiéramos. Muchos desearíamos con todo nuestro corazón algo que está totalmente fuera del alcance de nuestras manos, cuántos no desearíamos revivir a ese ser querido que amamos tanto y nos sorprendemos de repente fantaseando en lo feliz que sería nuestra vida si no se hubiera ido, cuántas mujeres que siempre añoraron la feliz noticia de un embarazo se dan cuenta que quizás no la van a vivir nunca, cuántos que desearon y se esforzaron por graduarse de determinada carrera no lo lograron, cuántos deseaban con toda el alma encontrar a su alma gemela y pese a sus esfuerzos nunca llegó.  Ante estos panoramas podemos hacer dos cosas:  Amargarnos totalmente, enojarnos con Dios y declararnos infelices o tratar con todo nuestro corazón de aceptar que esta vida terrenal no siempre va a ser lo que soñamos pero que aún podemos ser felices conformándonos con lo que tenemos aún cuando sepamos que lo seríamos más si las circunstancias fueran otras.

Si hay algún aspecto de tu vida que no depende de ti y te está robando la paz y a la alegría te doy los siguientes consejos:

Vive tu duelo:  Nadie, o poquísimas personas, pueden saltarse un duelo.  Cualquier pérdida necesita de un tiempo para enojarse, llorar y finalmente sanar.  Por pérdida no me refiero solo a la muerte de un ser querido, sino también al momento en que caes en la cuenta de que aquello que tanto anhelas no pasará. Así que vive tu duelo, enójate, llora, date tiempo para sanar, pero no alimentes emociones dañinas como rencor y odio, no conviertas tu dolor en actitudes que te separen de la felicidad.

Repítete frecuentemente el mensaje central de este post:  No hay vidas ideales, sé que no viviré mi vida ideal pero aún puedo tener una vida feliz y que valga la pena.

Intenta ver la situación de manera trascendental:  Si solo vemos esta vida como lo único que hay, el hecho de que no sea perfecta nos llenará de desesperación.  En esta vida solo estamos de paso y  la verdadera vida viene después, todo lo Dios permite aunque no lo entendamos, lo hace por una razón y por nuestro bien. También recuerda que vinimos a este mundo a cumplir una misión mayor que nosotros mismos y la misión muchas veces acarrea dolor, mira cuánto dolor acarreó la de Nuestro Señor que tuvo que morir de una muerte cruentísima para salvarnos, pero si lo ves así entenderás que nada de lo que Dios te ha negado ha sido sin razón.

Busca literatura sobre aceptación:  Hay libros muy buenos que nos pueden ayudar a aceptar aquello que no nos gusta pero no podemos cambiar.  Si quieres una recomendación el libro “Usted Puede ser Feliz” de Albert Ellis, es una excelente opción.

Recuerda no hay vidas ideales, solo realidades, mientras más pronto y mejor lo aceptes más feliz serás.

 

 

viernes, 14 de junio de 2024

 

EL PLACER DE DISCIPLINARSE


Existen dos tipos de placeres, los que todos reconocemos como tales porque deleitan a nuestros sentidos, pero también existe otro tipo que viene precisamente de sabernos vencer y moderar en los primeros, ¿Alguien diría que cosas como bañarse con agua fría, hacer ejercicio, madrugar es un placer? Muchos dirán que no ya que forman parte de lo que yo llamo placeres como resultado de la disciplina porque cuando nos disciplinamos, la recompensa viene por sí misma, ya que eventualmente nos crea sentimientos de libertad y respeto por nosotros mismos, cuando aprendemos a dominarnos nos sentiemos muy bien, nos sentimos libres, y al volverse un habito, empieza a convertirse en un placer.

 Esa satisfacción que viene de habernos vencido a nosotros mismos, se grabará en nuestra memoria y hará que la próxima vez nos sea mucho más fácil realizar la acción. Además, estos placeres que vienen de la disciplina y de llevar a cabo actividades que redundan en un bien a largo plazo, nos traen satisfacción por las consecuencias positivas que de ellas derivan y porque en el fondo sabemos que nos estamos haciendo un bien lo cual repercute en tranquilidad de conciencia y una mejor autoestima. 

Si nos acostumbramos a hacer ejercicio por ejemplo, obtenderemos más resistencia, una mejor salud, un mejor físico, por el contrario, el no moderarnos en los placeres primarios, nos traerá consecuencias negativas. Hay una frase que dice que todos debemos sufrir uno de dos dolores, el de la disciplina o el  del remordimiento, solo que la disciplina pesa kilos y el remordimiento, toneladas. Así que si tu no entiendes a las personas que disfrutan de madrugar, hacer ejercicio, o cualquier hábito que implica disciplina, intenta hacer la prueba y te darás cuenta como puede volverse un placer el vencerse a uno mismo.

Es verdad que si estás acosumbrado solo a dejarte llevar y hasta ahora el pincipal motor de tus acciones ha sido la búsqueda del placer, te será muy difícil cambiar de un día para el otro, acá te dejo algunos consejos.

Hazte el propósito una noche de empezar al día siguiente:

Muchas veces cuando nos hacemos un propósito nos puede ayudar mucho el decidirnos a empezar al inicio de otro día, ya que las pequeñas batallas perdidas del día que ya comenzó suelen desmotivarnos.  Sin embargo si nos proponemos empezar al día siguiente nos será más fácil comenzar con optimismo.  Si no nos hacemos el propósito poniendo una fecha clara, la ambiguedad del mismo hará que nos dejemos llevar por la tendencia que hemos adoptado hasta ahora, por otro lado no podemos cumplir nada si no estamos prestando una atención consciente a lo que deseamos cambiar.

Comienza solo con un aspecto de tu vida:

Si solo te propones vencerte sin haber decidido concretamente un aspecto, lo más seguro es que claudiques pronto, elige solo un aspecto de tu vida para comenzar, por ejemplo, "Mañana me levantaré a las seis de la mañana"

Imagina cómo te sentirás horas después de haber cumplido tu propósito:

Comenzar con el fin en mente, es uno de los siete hábitos de la gente altamente efectiva, mencionados en el libro del autor Stephen Covey que lleva el mismo nombre.  Se trata motivarte para realizar alguna acción pensando no en el momento de realizarla sino en la recompensa a largo plazo que tendrás después.  Así que puede ayudarte, el escribir cómo te sentirás a las diez de la mañana si logras levantarte a la hora que te has propuesto.

Sé paciente contigo mismo:

Los cambios que valen la pena llevan tiempo, esfuerzo y perseverancia, si no logras vencerte en lo que te has propuesto desde el principio, no te desanimes y sigue intentándolo.

Pide ayuda o ayudáte a tí mismo:

Una de las mejores cosas que puedes hacer para vencer una fuerte tendencia que te domina, es eliminar tú mismo o con la ayuda de alguien aquello que te facilita caer en ella.  Si tu problema es que no avanzas en tu trabajo porque el celular te distrae demasiado, puedes apagarlo y meterlo en un cajón o dárselo a otra persona y pedirle que no te le dé hasta cierta hora.

Intenta ver el cambio que deseas como un reto sumamente emocionante:

Una de las capacidades que tenemos los seres humanos es la de decidir cómo queremos ver una situación, aunque pocos y pocas veces la utilizamos, con un serio esfuerzo es posible decidir qué actitud vamos a tomar ante cualquier situación.  En lo que se refiere a las luchas por ser mejor, podemos elegir verlas como algo agobiante y angustioso o verlas como el reto más intrigante y emocionante, si decidimos verlo así es mucho más probable que logremos nuestro objetivo y que no nos llenemos de ansiedad y desesperación en el camino.


Recuerda esto de llegar a ser cada vez más dueño de tí mismo, no es un camino fácil pero puedo asegurarte que vale la pena.

 

miércoles, 12 de junio de 2024

 

LA TRAMPA DE LA INSATISFACCIÓN HUMANA                                                                   

 

Imagina que tienes una pareja que siempre te está exigiendo algo nuevo, al inicio te esfuerzas por complacerla con el fin de agradarle, pero ella parece nunca contentarse y con el tiempo, comienzas a desgastarte física y emocionalmente, ya que sin importar cuánto te esfuerces nunca será suficiente.  En este caso, ¿Cuál crees que sería la solución? Seguir cumpliendo sus caprichos con la esperanza de que algún día se satisfaga o ponerle un alto? Creo que ya sabes la respuesta. Podría decirse que  dentro de cada ser humano vive una persona  similar a la súper exigente pareja del ejemplo. Su nombre es insatisfacción.  Lo curioso es que muchos en lugar de sacarla de nuestra vida, seguimos alimentándola con la esperanza de que algún día se satisfaga, pero eso no pasará. 

Lo vemos todos los días, Personas que por más que les suben el sueldo nunca les parece suficiente, cada vez aparecen nuevos gustos y “necesidades”, lo vemos en las mujeres que se realizan una cirugía estética tras otra solo para descubrir que nunca se perciben lo suficientemente bellas, lo vemos en los trastornos de la conducta alimentaria, en donde la persona nunca se siente lo suficientemente delgada, lo vemos en el joven que para llevar su vacío interior busca compulsivamente más fiesta, más placeres, más popularidad, más dinero.  Y no nos damos cuenta que la solución no es intentar satisfacer a esta insaciable,  sino ponerle un alto. 





Solo cuando la vemos fijamente a los ojos, entendiendo que ella es el problema y no nuestra falta de lo que sea que buscamos compulsivamente, es cuando podremos salir de ese círculo sin salida y con un verdadero esfuerzo de nuestra voluntad, proponernos conformarnos con lo que tenemos. Debido al subjetivismo de la situación, es muy difícil llegar por nosotros mismos a la conclusión de cuando ya tenemos lo suficiente de algo, por eso es importante cuando llegamos a un punto en donde no encontramos salida buscar ayuda de alguien confiable que pueda ver la situación de manera más objetiva y nos pueda ayudar a ver cuando realmente, ya pedir más de lo que sea, se convirtió en una obsesión malsana y dañina. No digo que no debamos aspirar a la excelencia ni que debamos ser conformistas y mediocres, hablo más bien de estar alertas con la insaciable búsqueda de lo que sea, cuando ya nos está cobrando el alto precio de nuestra paz y salud mental, aún ya habiendo llegado muy lejos.

El gran problema del ser humana actual es que no se da cuenta que estamos hecho para algo más que este mundo, nuestra alma tiene sed de Dios y como dijo San Agustín: "Para Ti nos hiciste Señor y nuestro corazón no estará paz hata que no descanse en Ti".

Si no somos capaces de reconocer a la insatisfacción malsana, esta nos consumirá hasta volvernos los seres más infelices y desdichados siempre corriendo tras un espejismo que desaparece cuando pensábamos que ya lo teníamos frente a nosotros.

Bien decía Stephen Covey que cuando nos centramos en cualquier cosa que no sean los principios naturales, perderíamos el equilibrio y las demás áreas de nuestra vida se verían afectadas.  Piensa por un momento? En qué pienso más tiempo? Qué o quien es mi obsesión? ¿Porqué cosa, situación o persona he estado dispuesto a comprometer otros principios? Qué cosa situación o persona ha afectado negativamente las demás áreas de mi vida? Esa respuesta será aquello en lo que no has sabido poner en el lugar que corresponde es lo que te está absorbiendo prometiéndote una satisfacción que nunca te dará.  Recuerda, las cosas buenas de la vida se deben disfrutar, pero con medida y en el momento indicados teniendo muy en claro que nada de eso nos va llenar por completo porque como siempre lo he dicho, solo Dios hace al hombre feliz.

¿Amar a nuestros enemigos significa ser hipócrita?

Todos estamos de acuerdo en que podemos tolerar muchas debilidades en nuestros semejantes exceptuando una cosa:  la hipocresía. Nadie quiere...