miércoles, 12 de junio de 2024

 

LA TRAMPA DE LA INSATISFACCIÓN HUMANA                                                                   

 

Imagina que tienes una pareja que siempre te está exigiendo algo nuevo, al inicio te esfuerzas por complacerla con el fin de agradarle, pero ella parece nunca contentarse y con el tiempo, comienzas a desgastarte física y emocionalmente, ya que sin importar cuánto te esfuerces nunca será suficiente.  En este caso, ¿Cuál crees que sería la solución? Seguir cumpliendo sus caprichos con la esperanza de que algún día se satisfaga o ponerle un alto? Creo que ya sabes la respuesta. Podría decirse que  dentro de cada ser humano vive una persona  similar a la súper exigente pareja del ejemplo. Su nombre es insatisfacción.  Lo curioso es que muchos en lugar de sacarla de nuestra vida, seguimos alimentándola con la esperanza de que algún día se satisfaga, pero eso no pasará. 

Lo vemos todos los días, Personas que por más que les suben el sueldo nunca les parece suficiente, cada vez aparecen nuevos gustos y “necesidades”, lo vemos en las mujeres que se realizan una cirugía estética tras otra solo para descubrir que nunca se perciben lo suficientemente bellas, lo vemos en los trastornos de la conducta alimentaria, en donde la persona nunca se siente lo suficientemente delgada, lo vemos en el joven que para llevar su vacío interior busca compulsivamente más fiesta, más placeres, más popularidad, más dinero.  Y no nos damos cuenta que la solución no es intentar satisfacer a esta insaciable,  sino ponerle un alto. 





Solo cuando la vemos fijamente a los ojos, entendiendo que ella es el problema y no nuestra falta de lo que sea que buscamos compulsivamente, es cuando podremos salir de ese círculo sin salida y con un verdadero esfuerzo de nuestra voluntad, proponernos conformarnos con lo que tenemos. Debido al subjetivismo de la situación, es muy difícil llegar por nosotros mismos a la conclusión de cuando ya tenemos lo suficiente de algo, por eso es importante cuando llegamos a un punto en donde no encontramos salida buscar ayuda de alguien confiable que pueda ver la situación de manera más objetiva y nos pueda ayudar a ver cuando realmente, ya pedir más de lo que sea, se convirtió en una obsesión malsana y dañina. No digo que no debamos aspirar a la excelencia ni que debamos ser conformistas y mediocres, hablo más bien de estar alertas con la insaciable búsqueda de lo que sea, cuando ya nos está cobrando el alto precio de nuestra paz y salud mental, aún ya habiendo llegado muy lejos.

El gran problema del ser humana actual es que no se da cuenta que estamos hecho para algo más que este mundo, nuestra alma tiene sed de Dios y como dijo San Agustín: "Para Ti nos hiciste Señor y nuestro corazón no estará paz hata que no descanse en Ti".

Si no somos capaces de reconocer a la insatisfacción malsana, esta nos consumirá hasta volvernos los seres más infelices y desdichados siempre corriendo tras un espejismo que desaparece cuando pensábamos que ya lo teníamos frente a nosotros.

Bien decía Stephen Covey que cuando nos centramos en cualquier cosa que no sean los principios naturales, perderíamos el equilibrio y las demás áreas de nuestra vida se verían afectadas.  Piensa por un momento? En qué pienso más tiempo? Qué o quien es mi obsesión? ¿Porqué cosa, situación o persona he estado dispuesto a comprometer otros principios? Qué cosa situación o persona ha afectado negativamente las demás áreas de mi vida? Esa respuesta será aquello en lo que no has sabido poner en el lugar que corresponde es lo que te está absorbiendo prometiéndote una satisfacción que nunca te dará.  Recuerda, las cosas buenas de la vida se deben disfrutar, pero con medida y en el momento indicados teniendo muy en claro que nada de eso nos va llenar por completo porque como siempre lo he dicho, solo Dios hace al hombre feliz.

¿Amar a nuestros enemigos significa ser hipócrita?

Todos estamos de acuerdo en que podemos tolerar muchas debilidades en nuestros semejantes exceptuando una cosa:  la hipocresía. Nadie quiere...