viernes, 14 de junio de 2024

 

EL PLACER DE DISCIPLINARSE


Existen dos tipos de placeres, los que todos reconocemos como tales porque deleitan a nuestros sentidos, pero también existe otro tipo que viene precisamente de sabernos vencer y moderar en los primeros, ¿Alguien diría que cosas como bañarse con agua fría, hacer ejercicio, madrugar es un placer? Muchos dirán que no ya que forman parte de lo que yo llamo placeres como resultado de la disciplina porque cuando nos disciplinamos, la recompensa viene por sí misma, ya que eventualmente nos crea sentimientos de libertad y respeto por nosotros mismos, cuando aprendemos a dominarnos nos sentiemos muy bien, nos sentimos libres, y al volverse un habito, empieza a convertirse en un placer.

 Esa satisfacción que viene de habernos vencido a nosotros mismos, se grabará en nuestra memoria y hará que la próxima vez nos sea mucho más fácil realizar la acción. Además, estos placeres que vienen de la disciplina y de llevar a cabo actividades que redundan en un bien a largo plazo, nos traen satisfacción por las consecuencias positivas que de ellas derivan y porque en el fondo sabemos que nos estamos haciendo un bien lo cual repercute en tranquilidad de conciencia y una mejor autoestima. 

Si nos acostumbramos a hacer ejercicio por ejemplo, obtenderemos más resistencia, una mejor salud, un mejor físico, por el contrario, el no moderarnos en los placeres primarios, nos traerá consecuencias negativas. Hay una frase que dice que todos debemos sufrir uno de dos dolores, el de la disciplina o el  del remordimiento, solo que la disciplina pesa kilos y el remordimiento, toneladas. Así que si tu no entiendes a las personas que disfrutan de madrugar, hacer ejercicio, o cualquier hábito que implica disciplina, intenta hacer la prueba y te darás cuenta como puede volverse un placer el vencerse a uno mismo.

Es verdad que si estás acosumbrado solo a dejarte llevar y hasta ahora el pincipal motor de tus acciones ha sido la búsqueda del placer, te será muy difícil cambiar de un día para el otro, acá te dejo algunos consejos.

Hazte el propósito una noche de empezar al día siguiente:

Muchas veces cuando nos hacemos un propósito nos puede ayudar mucho el decidirnos a empezar al inicio de otro día, ya que las pequeñas batallas perdidas del día que ya comenzó suelen desmotivarnos.  Sin embargo si nos proponemos empezar al día siguiente nos será más fácil comenzar con optimismo.  Si no nos hacemos el propósito poniendo una fecha clara, la ambiguedad del mismo hará que nos dejemos llevar por la tendencia que hemos adoptado hasta ahora, por otro lado no podemos cumplir nada si no estamos prestando una atención consciente a lo que deseamos cambiar.

Comienza solo con un aspecto de tu vida:

Si solo te propones vencerte sin haber decidido concretamente un aspecto, lo más seguro es que claudiques pronto, elige solo un aspecto de tu vida para comenzar, por ejemplo, "Mañana me levantaré a las seis de la mañana"

Imagina cómo te sentirás horas después de haber cumplido tu propósito:

Comenzar con el fin en mente, es uno de los siete hábitos de la gente altamente efectiva, mencionados en el libro del autor Stephen Covey que lleva el mismo nombre.  Se trata motivarte para realizar alguna acción pensando no en el momento de realizarla sino en la recompensa a largo plazo que tendrás después.  Así que puede ayudarte, el escribir cómo te sentirás a las diez de la mañana si logras levantarte a la hora que te has propuesto.

Sé paciente contigo mismo:

Los cambios que valen la pena llevan tiempo, esfuerzo y perseverancia, si no logras vencerte en lo que te has propuesto desde el principio, no te desanimes y sigue intentándolo.

Pide ayuda o ayudáte a tí mismo:

Una de las mejores cosas que puedes hacer para vencer una fuerte tendencia que te domina, es eliminar tú mismo o con la ayuda de alguien aquello que te facilita caer en ella.  Si tu problema es que no avanzas en tu trabajo porque el celular te distrae demasiado, puedes apagarlo y meterlo en un cajón o dárselo a otra persona y pedirle que no te le dé hasta cierta hora.

Intenta ver el cambio que deseas como un reto sumamente emocionante:

Una de las capacidades que tenemos los seres humanos es la de decidir cómo queremos ver una situación, aunque pocos y pocas veces la utilizamos, con un serio esfuerzo es posible decidir qué actitud vamos a tomar ante cualquier situación.  En lo que se refiere a las luchas por ser mejor, podemos elegir verlas como algo agobiante y angustioso o verlas como el reto más intrigante y emocionante, si decidimos verlo así es mucho más probable que logremos nuestro objetivo y que no nos llenemos de ansiedad y desesperación en el camino.


Recuerda esto de llegar a ser cada vez más dueño de tí mismo, no es un camino fácil pero puedo asegurarte que vale la pena.

 

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